jueves, 14 de junio de 2012

La OMS concluye que el humo del diésel causa cáncer de pulmón


El humo de los motores diésel causa cáncer de pulmón y posiblemente de vejiga. Así lo concluyó  la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), el grupo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) encargado de revisar qué partículas ocasionan esa enfermedad. El humo del diésel estaba desde 1988 considerado como posible carcinógeno (lo puso en el grupo 2A de la escala), pero ahora sube al primer escalón.

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Desde entonces han proliferado los estudios, especialmente en trabajadores muy expuestos a las partículas microscópicas y a los óxidos de nitrógeno que se producen en la combustión del diésel. Ahora lo sube al nivel 1, el más alto en la escala, el de las sustancias que causan cáncer con seguridad. En ese nivel está el amianto, el benceno, el formaldehído, la radiación solar.

La IARC cita un estudio de 2011 sobre 12.315 trabajadores de ocho minas en Estados Unidos que revelaba una relación positiva entre respirar diésel y el cáncer de pulmón. La principal firmante del estudio, Debra Silverman, responsable de epidemiología del Instituto Nacional del Cáncer de EE UU, explica por teléfono: “Los mineros usan equipo pesado que funciona con diésel. En las minas se alcanzan altas concentraciones de estas partículas al ser un espacio confinado”.

La IARC afirma que también hay “evidencia limitada” de que aumente el riesgo de cáncer de vejiga. Tras esta evaluación, la gasolina se mantiene como probable carcinógeno, pero un nivel por debajo. La revisión científica se publicará en The Lancet Oncology.


Como en muchos compuestos que causan cáncer, se conoce el problema pero no el nivel a partir del cuál se puede disparar la enfermedad. Además, dependen factores genéticos y de otros estilos de vida. Algo parecido ocurre con el humo del tabaco: la epidemiología ha determinado que causa cáncer porque hay relación entre los casos de cáncer y el humo del tabaco que se respira pero no se puede achacar un caso concreto al hecho de ser fumador pasivo.


El problema es que en este caso hay millones de personas expuestas al humo de los diésel. La IARC afirma que “la gente está expuesta no solo por el humo de los vehículos, sino también por el procedente de otros modos de transporte (barcos o trenes) y de plantas de generación eléctrica”.


El epidemiólogo Miquel Porta valora el cambio de calificación de la IARC: “Son procesos muy largos y muy conservadores. La IARC nunca peca de alarmismo ni de ir demasiado deprisa. Más bien peca de conservadurismo”. En mayo de 2011, en uno de sus movimientos más sorprendentes, la IARC calificó el uso de los móviles como “posible carcinogénico” (2B), muy por debajo del diésel.

Investigadores españoles ya relacionaron en 2010 la contaminación de las partículas del diésel con el aumento de mortalidad por infartos, cardiopatías isquémicas e ictus.


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